El Retorno a la Escuela Después de una Lesión Cerebral Traumática

Written by MSKTC Experts

La participación del padre y la madre es crítica cuando una persona joven regresa a la escuela después de una lesión cerebral traumática (TBI, por sus siglas en inglés). El padre y la madre tienen el mayor conocimiento sobre su hijo(a) y están profundamente comprometidos con el bienestar y el futuro de su hijo o hija. Con frecuencia, los padres y madres se convierten en defensores para asegurarse que todos los apoyos esenciales están donde deben estar para lograr el retorno exitoso de su niño a la escuela. Los padres también tal vez se conviertan en los mediadores para asegurarse que toda la información médica necesaria haya sido comunicada para que la escuela pueda diseñar el mejor plan para el estudiante. Si el estudiante está pronto a terminar la escuela, profesionales de rehabilitación vocacional tal vez participen también.

¿Cómo una lesión cerebral traumática afecta a los estudiantes?

  • Los efectos de una lesión cerebral traumática (TBI, por sus siglas en inglés) varían mucho de estudiante a estudiante. No hay dos estudiantes que sean idénticos.
  • A veces, los efectos de la lesión cerebral no son obvios a primera instancia, pero se hacen más perceptibles más adelante cuando las actividades sociales y las relacionadas con el pensamiento aumentan en la escuela.

Algunos ejemplos de cambios que pueden ocurrir después que la persona ha sufrido una TBI son:

  • Cambios físicos: cansancio, falta de interés, dolores de cabeza, movimientos torpes, reacciones lentas, aumento de sensibilidad a la luz o al sonido.
  • Cambios cognitivos (pensamiento): olvidos, dificultad para aprender material nuevo, dificultades para hallar palabras, problemas organizando materiales, distraerse con facilidad.
  • Cambios emocionales: no poder manejar cambios pequeños en el ambiente o en la rutina diaria, poca o ninguna expresión de emoción, depresión.
  • Cambios de conducta: irritabilidad; incapacidad para lidiar con un evento inesperado.

Planificación del retorno a la escuela

Mucha de la frustración y confusión pueden ser evitadas con planificación adecuada. Profesionales de rehabilitación deben comunicarse con los familiares y el personal de la escuela para hallar las maneras más efectivas de ayudar a que el estudiante regrese a la escuela. Esta comunicación tal vez tenga que ser iniciada por la familia del estudiante.

El personal de la escuela debe ser contactado lo más pronto posible después de la lesión para planificar el retorno del estudiante a la escuela. El personal de la escuela también puede conectar al estudiante con servicios que necesite mientras no está en la escuela.

A los sistemas escolares se les requiere que tengan programas especiales para ayudar a que los estudiantes con discapacidades regresen a la escuela. La mayoría de las escuelas tienen educadores especiales adiestrados. Sin embargo, no todos los educadores especiales están familiarizados con las necesidades de los estudiantes con lesiones cerebrales. Por otro lado, no todos los estudiantes con una TBI requerirán programas especiales.

En algunos estados, un consultor educativo especializado en lesión cerebral está disponible a través de la Oficina de Educación Especial del estado. Este consultor ayuda a educadores especiales en escuelas locales a evaluar y prestar servicios a estudiantes con lesiones cerebrales.

Leyes específicas requieren que las escuelas presten servicios especiales a estudiantes con discapacidades:

  • Ley de Mejora de Educación de los Individuos con Discapacidades de 2004 (IDEIA, por sus siglas en inglés) – Estas leyes aseguran que estudiantes con discapacidades reciban educación apropiada gratis diseñada para responder a sus necesidades personales y para prepararlos para tener empleo y vivir independientemente.
  • Sección 504 de la Ley de Rehabilitación – Algunos estudiantes que no son elegibles para servicios de educación especial bajo IDEIA son elegibles para recibir otro tipo de apoyo en la escuela bajo la Sección 504.
  • Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades –Estas leyes intentan erradicar de la sociedad el discrimen contra personas con discapacidades.

Para más información sobre estas leyes, los padres y madres pueden contactar a su Departamento de Educación local o a otros recursos que aparecen al final de esta hoja informativa.

¿Cómo las escuelas pueden apoyar a estudiantes con una lesión cerebral traumática?

Es importante obtener información sobre las capacidades cognitivas que el estudiante tenía antes de la lesión de parte de los maestros que el estudiante tiene en estos momentos o de maestros del pasado y de los profesionales neuropsicólogos (psicólogos que se especializan en funcionamiento cerebral) y patólogos del habla, terapeutas ocupacionales, terapeutas físicos y trabajadores sociales.

Educadores y familiares tienen que comprender la naturaleza y severidad de la lesión. Un neuropsicólogo y otros profesionales de rehabilitación pueden evaluar las fortalezas y capacidades que el estudiante tiene en estos momentos y recomendar posibles apoyos dentro y fuera del salón de clase. Esta información se puede usar para determinar las clases a las cuales el estudiante debe ser asignado y para hacer cualquier cambio necesario en el salón de clase.

Con frecuencia, se usa una evaluación neuropsicológica para contestar preguntas tales como:

  • ¿Puede el estudiante hacer el trabajo necesario para pasar al próximo grado o para participar en actividades/clases específicas (por ejemplo, clase de música)?
  • ¿Cuáles son las fortalezas cognitivas (por ejemplo, capacidad para aprender, memoria para cosas que hay que hacer en el futuro, capacidad para planificar y llevar a cabo eventos, capacidad de auto-evaluación, iniciativa para empezar y acabar tareas y velocidad de pensamiento) del estudiante?
  • ¿Cuáles son las destrezas sociales (por ejemplo, estatus emocional, sensibilidad, capacidad para manejar estrés) del estudiante?
  • ¿Cuáles son las habilidades físicas del estudiante, como fuerza, balance y resistencia?
  • ¿Cuáles son algunos de los problemas que el estudiante pudiese enfrentar, y qué deben poder identificar los educadores?
  • ¿Qué estrategias de salón de clase pueden ser usadas para ayudar con la atención, concentración y aprendizaje (u otras áreas) de este estudiante?

Cuáles son las posibles opciones para asignación de salón de clase?

Hay básicamente cuatro tipos de asignación de salón de clase.

  • Clase de inclusión: El estudiante estará en un salón de clase regular. Además de la maestra, habrá una maestra de educación especial para ajustar el currículo a las habilidades del estudiante. Aunque este arreglo permite que el estudiante esté en el salón de clase con sus compañeros, tal vez no provea la ayuda intensiva que algunos estudiantes necesitan.
  • Salón de recurso: Estudiantes que requieren ayuda intensiva en una materia en particular para mantenerse al día con el trabajo a nivel del grado en el que están, pudiesen ser asignados al Salón de Recurso donde una maestra de educación especial trabaja con un grupo pequeño de estudiantes. Asignaciones al Salón de Recurso tienen la ventaja de proporcionar ayuda donde se necesita a la vez que permite que el estudiante permanezca en las clases regulares la mayor parte del tiempo.
  • Clase auto-contenida: Asignación a un salón de clase auto-contenido quiere decir que el estudiante está en un ambiente pequeño controlado, con una maestra de educación especial. Estudiantes en una clase auto-contenida pueden trabajar a diferentes niveles académicos. El beneficio es que las clases ofrecen estructura, rutina e instrucción especializada.
  • Asignación fuera del distrito: Asignación fuera del distrito requiere que el estudiante asista a una escuela especializada diseñada para enfocarse en aprendizaje o necesidades de conducta especiales. La ventaja es el alto nivel de instrucción especializada. La desventaja es que el estudiante no va a la escuela de su vecindario y no interactúa con sus compañeros.

Cada padre o madre tiene una opinión diferente sobre la asignación de salón de clase. Lo que es mejor para el estudiante depende de las necesidades del estudiante.

Las preguntas a continuación pueden ayudar a los padres y madres y al personal de la escuela a pensar detenidamente sobre esta importante decisión.

  • ¿Qué tipo de contexto tiene mayor probabilidad de lograr mayor aprendizaje?
  • ¿Cuáles son las desventajas de no quedarse en el salón de clase regular (pérdida de amistades, pérdida de seguridad en sí mismo, etc.)?
  • ¿Qué estructura se necesita?
  • ¿Qué técnicas especializadas de instrucción o tecnología se necesitan para mejorar el aprendizaje? ¿Dónde se pueden prestar estas sin estigmatizar al estudiante?
  • ¿Necesita el estudiante enfocarse en habilidades funcionales para mejorar la capacidad de vivir independientemente y de tener empleo?
  • ¿Se beneficiaría el estudiante de aprender destrezas de vida en el mundo “real” o destrezas de empleo en un contexto fuera del salón de clase?
  • ¿Tiene el estudiante un plan para ir a la universidad?

Se les aconseja a los padres y madres que obtengan información de otras personas, inclusive el hijo(a), maestros, otros padres, personal de educación especial y miembros del equipo de rehabilitación. Una vez el estudiante es asignado, es importante monitorizar su progreso para que se puedan hacer cambios según sean necesarios.

Conducta desafiante en el salón de clase

Algunos “precipitantes” comunes pueden causar o contribuir a conductas negativas en el estudiante con una TBI.

  • Estudiantes con una TBI se pueden estimular en exceso muy fácilmente (de pasillos ruidosos, salones de clases atestados, demasiada información muy rápida), lo cual resulta en dificultad para pensar y angustia emocional.
  • El estudiante con una TBI puede responder negativamente a un evento inesperado o a falta de estructura clara.
  • Actividades físicas y cognitivas en la escuela pudieran abrumar al estudiante a tal punto que sufra un arranque emocional. Los arranques son más comunes cuando el nivel de fatiga del estudiante aumenta durante el día.
  • Retroalimentación negativa y falta de apoyo de maestros y otros estudiantes, tales como ridiculizarlo o hacer demandas rígidas al estudiante, también pueden contribuir a problemas emocionales y de conducta.

Maneras en las que educadores pueden responder a conducta desafiante

  • Evite catalogar al estudiante (“ella odia las matemáticas” o “él no está motivado”).
  • Primero, hable con el estudiante para identificar qué está contribuyendo a los arranque de conducta del estudiante. ¿Es emocional (por ejemplo, auto-estima baja, depresión), físico (por ejemplo, dolores de cabeza, fatiga), cognitivo (por ejemplo, mala memoria, falta de atención) y/o falta de destrezas sociales?
  • Evalúe el ambiente del estudiante para determinar qué eventos pudiesen provocar problemas de conducta. También observe cómo el estudiante interpreta estos eventos. La interacción de los eventos y cómo el estudiante los interpreta, pudiese ayudar a identificar los patrones de los problemas de conducta.

Conducta que es contraproducente en la escuela no es algo que “simplemente surge”. La misma sigue un patrón, que pudiera ser complejo pero, a fin de cuentas es un patrón. La tarea del educador es detectar y entender el patrón a través de conversaciones con el estudiante, la familia y los maestros y a través de observación en el salón de clase. Basado en este entendimiento, se pueden hacer cambios para minimizar “precipitantes” de conducta inapropiada y apoyar el aprendizaje del estudiante.

Recursos para más información (en inglés)

National Dissemination Center for Children with Disabilities. www.nichcy.org
National Association of Special Education Teachers. www.naset.org/traumaticbraininj2.0.html
Virginia Commonwealth University Rehabilitation and Research Training Center (VCURRTC) on Workplace Supports and Job Retention. www.worksupport.com
National Longitudinal Transition Study 2. www.nlts2.org/index.html
Pacer Center. www.pacer.org
The National Center on Secondary Education and Transition. www.ncset.org

Referencia

Keyser-Marcus, L., Briel, L., Sherron-Targett, P., Yasuda, S., Johnson, S., Wehman, P. (2002). Enhancing the Schooling of Students with Traumatic Brain Injury. Teaching Exceptional Children, v34 n4 p 62-67.

Fuente

El contenido de nuestra información de salud está basado en evidencia investigativa y/o consenso profesional, y ha sido revisado y aprobado por un equipo editorial de expertos de TBI Model Systems.

Autoría

Retorno a la escuela después de una lesión cerebral traumática fue desarrollado por Paul Wehman, PhD, y Pam Targett, M. Ed., en colaboración con el Model Systems Knowledge Translation Center. Porciones de este documento fueron adaptadas de materiales desarrollados por el Baylor Institute for Rehabilitation y el Mayo Clinic TBI Model System.